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jueves, 30 de julio de 2015

"Carita de Ángel"

Último Capítulo:
-¿Carina? ¿So-sos vos?-La chica levantó la mirada y se ruborizó al instante para sonreír.
-Si, soy yo. -Dijo algo tensa y se sonrió dejando los papeles y sacandose el chal de entre los hombros.
-Ah... -Dijo aún sin poder despegar mirada de ella. Un silecio incómodo los separó por segundos, segundos que él utilizó para seguirla con la mirada de pies a cabeza. Sus zapatos rosas la sostenían en una altura perfecta, su conjunto violeta le resaltaba su figura muy favorablemente pero ese saco resaltaba su escote de una manera en la que a Sebastian le hacía perder el control de su respiración.

-No... sabía que el rosa pegaba con el violeta -Carina levantó una ceja sin entender si en verdad estaba preguntando esa tontería, además de sentirse intimidada por su mirada. Ella podía con esto de su juego "preguntas tontas", se apoyó contra el sillón de su escritorio y le devolvió la mirada a este quien la miraba sorprendido, o eso creía ella, desde la puerta.
-Algún día va a tener que dejar de mirarme así... -Dijo Carina graciosamente y luego se sonrió cruzando los brazos.
-¿Se ríe? -Preguntó Sebastian acercándose a ella, pero Carina se removió y caminó hacia el otro lado del escritorio.
-Tiene una reunión en exactamente... -Observó el reloj en la pared. -Media hora. -Sebastian asintió sonriendo y se dió vuelta para volver a verla.
-Vamos. -Le dijo y caminó hacia afuera sin darle más explicaciones, ella quedó mirando la puerta sin entender y frunció la frente. -Vamos vení conmigo, necesito de tu ayuda, ¡dale! -Dijo este apareciendo por la puerta y volviendo a irse por ella nuevamente. Carina tomó las carpetas, su cartera, su chal y salió junto a él. Ya afuera, este abrió la puerta del auto para ella y esta lo miró sin entender.
-¿Yo...? -Sebastian miró hacia atrás y luego hacia sus costados.
-¿Hay alguien más? -Ella se lo quedó mirando con no muy buena cara.
Se subió al auto sin protestar, cosa de la que se contuvo con mucho esmero. Sebastian rodeó el auto nuevamente y subió al volante para emprender el viaje. 
-Vamos a ir a esa reunión y vos vas a ayudarme... -Dijo sin más y ella interrumpió.
-Pero...
-Sin protestas. ¿Estamos de acuerdo? -Remató él y ella asintió sumisamente, pero sostenía su mirada.
~~~
Volviendo de la reunión, Sebastian se sonreía ingresando a su oficina.
-No te preocupes, son solo unos meses, no vas a irte de casa no se discute mas. -Dijo yéndose sin dejarla responder. Carina se sentía sobrepasada, él hacia y desacia sobre ella de una manera insoportable. Refunfuñó pues vamos a ver si es asi como usted dice...
Mas tarde era hora de volver a casa, pero el dia no terminaba alli... 
-¿Hola? -Pregunto Carina al ver a la castaña allí, aquella que habia lastiamado tanto a la niña y al hombre que amaba. 
-Si, por favor digale al Señor... -Se la quedo viendo y la miro de arriba abajo levantando una fina ceja bien depilada. Carina fruncio la frente sin entender porque la miraba tanto. 
-¿Decia? 
-Fuiste rapida mosca muerta eh... -Dijo la misma, al parecer la reconoció. 
-Le voy a decir al Señor Estevanez que usted esta aca... -Dijo la rubia ya enojada y camino hacia la oficina de su ahora jefe. 
Al llegar azotó un trio de carpetas con papeles por firmar sobre su escritorio, obviamente se sobresalto, lo habia tomado por sorpresa.
-¡Carina! -Se quejo al notar que Carina se había tomado el atrevimiento... ¿atrevimiento? ¡Que se pudra! Penso ella, pide matrimonio ¿y se ve regularmente con esta mujer? -¿Pe-pe pero...? -Carina parecia endemoniadamente enojada cuando apoyo  sus manos sobre el escritorio y escupió: 
-Tiene vicitas, señor. -Suspiro entre diente presionados  la rubia y Sebastian la observaba con los ojos extendidos mas que atónito -Con su permiso. -Salió de la oficina y caminó hacia el baño no sin antes mirar con desprecio a la gota que revalso el vaso de su paciencia con Sebastian Estevanez.
Cuando se acerco al espejo, lasgrimas caian por su rostro, lagrimas teñidas de negro y rosa palido, lagrimas de enojo, lagrimas de bronca, lagrimas de amor, lagrimas de tristeza, lagrimas saladas... Esta no era ella, esta no era Carina, esto que se habia echo solo era un disfraz que usó para enamorar a un hombre, pero ella no sentia que el la valorara... ¡Basta Carina, basta! Se dijo asi misma. Se lavó el rostro y viendo como el agua de varios colores por el maquillaje se iba determinado a terminar con todo eso, ella solo venia a despedirse de su nena consentida, pero lo lamentaba en el alma porque ya no podía seguir asi.
-¡¿Que demonios haces aca?! -Se quejo la gruesa voz de Sebastian de fondo y Carina lo vio tomar a Mercedes del brazo, ella se sonrio sadicamente y se alejo.
-Vamos Sebastian, ¿es eso lo que queres para tu futuro? -Pregunto con repulsión señalando hacia Carina, quien hizo su cabeza a un costado ya bastante humillada por esa mujer.
-Lo que yo quiero o no para mi vida, no es de tu incumbencia Mercedes, ahora ¡largo! -La echó. La mujer algo atonita lo observaba palida y en shock ya que enserio estaba mas que enojado. Pero  por mas que la defendiera ya era tarde, Carina habia perdido toda confianza en el y ya no quería creerle...
Mercedes se fue de la recepcion desapareciendo por el elevador, pero su exprecion era de total indiferencia, parecia resignada, pero en fin a nadie interesaba ya.
Carina tomó sus cosas y observó a Sebastian que estaba frente a ella. 
-Me voy... -termino, este le asintio muy comprensivo. Tomó su chal y se lo paso por los hombros. 
-¿A donde vas? -pregunto él, su voz parecia tener cierto temor, pero Carina siguió sin poder creer en lo que sus oidos parecian escuchar.
-Sabe donde voy Señor, a su casa a ver a la nena, mi horario termino. -Señaló ella al reloj en la pared y este asintio.
-Esperame que te ll... -Intento, pero no prosiguio porque ella lo interrumpió. 
-Sola, me voy sola. -Y con la última palabra salio por la puerta de la recepcion, parecia exhausta. Sebastian la dejo ir.
~~~
Carina caminaba por las calles bonaerenses sin conocerlas, sin sentirlas. No sentia los piropos que parecian insultos, ni las miradas deseosas, ni las observaciones de pie a cabeza, como si todos supueras quien era, que hacia o dejaria de hacer. Estaba decidida a renunciar una vez mas al hombre que amaba desde su corazón porque  se sentia mas que insuficiente y poca cosa una vez mas. 
Sebastian tambien volvia a la casa en su auto, la vio subir a al transporte publico y ya se sentia enfermo, ella estaba enojada, mas que eso furiosa y ofendida y este ni siquiera sabia que es lo que ella la maldita Mercedes Oviedo le habia dicho. Pero el estaba preparado, el estaba decidido esta noche a conquistar su amor costara lo que costara. 
~~~
-¿Porque Cari, porque me abandonas? -Llorisqueo la niña y se amarro a la rubia desesperadamente. 
-No te abandono Fran, mi cielo necesito volver a casa, ya no tengo nada que hacer aca nena, entiende por favor... -Suplico ella, pero la nena parecia no querer entenderle ni media palabra.
-No Cari, no te vayas te lo ruego... - Dijo la niña envuelta en lagrimas y la abrazo con fuerza. Carina sentia su corazon desgarrarse con cada lagrima de su pequeña consentida.
 -Te amo tanto mi pequeña. Lo lamento Fran, lo lamento mucho. -Se lamento.
-No entiendo porque queres irte asi Cari de mi corazón, pero tengo que dejarte ir... -Dijo la niña mas que entendida. Carina se sorprendio al eacucharla hablar, pero se sonrio y la abrazo recostandose a su lado y apoyandola en su pecho hasta sentirla dormir. 
Sebastian observo todo muy arrepentido por su comportamiento cobarde y camino hacia la habitacion. Era hora de descansar y por lo que habia escuchado Cari se hiria temprano y el estaba dispuesto a intentar conquistar su amor antes de que se fuera.
~~~
Por la madrugada escucho sonidos que la hicieron despertar. Algo se estaba rompiendo o estaban destrozando algo.
Se puso la bata del raro piyama que Sol le habia comprado y que ella encontraba bastante vulgar, pero femenino al fin y bajo por las escaleras del Pent House. 
-Dejame, dejame te dije. Andate quiero pensar no estoy hebrio ¡Dejame te digo! -Echó a Emilio y este salio de la habitacion muy confuso. 
-Señorita Carina, haber si usted puede hacer algo porque no se que mas decirle. -Carina fruncio el entrecejo asintiendo.
-Si, si anda Emilio, ve a acostarte. -Este asintio.
-Cualquier cosa me avisa ¿Estas bien? -Carina sonrio amablemente asintiendo y luego lo vio ir.
Convencida de que Emilio ya esta en su habitacion, observo la puerta e ingreso por ella. 
-¿Señor Estevanez? -Murmuro y Sebastian levanto la vista de su movil.
-Ah, sos vos... -Carina trago molesta y levanto una ceja.
-Si soy yo. ¿Puede decirme cual es su problema? Digo, porque hay una pequeña duemiendo arriba y yo tambien estaba en eso. -Observo la habitacion, todo tipo de papeles, libros, libretas tiradas por el lugar entre ello un vaso que al parecer contenia un trago de alcohol y era fuerte porque el aroma se sentia, ella lo tenia a su lado.
-¿Mi problema? ¿Encima me preguntas cual es MI problema? Tu estas mal niña... -Le dijo este y se rasco la frente mas que molesto. Carina sorprendida, arqueo las cejas y mecio su cabeza.
-Conmigo no es el problema Señor, yo estoy perfecta. Es usted el que desvela a todos con sus problemas, agradezco que Fran tenga un sueño tan pacifico y pesado... -Sebastian levanto la mirada enojado y la planto sobre ella, Carina se sentia helada.
-Si asi lo hago es porque estoy en mi casa, conozco a mi hija y pago a todo el resto del servicio y nadie deberia quejarse por nada. -Carina suspiro con ofensa y tomó el picaporte de la puerta.
-Tiene razon, lamento haberlo molestado. -Y asi, muy ofendida salio de la habitacion rumbo a su cuarto.
Sebastian vio el dolor en su mirada una vez mas y se lo reclamo asi mismo otra vez por haberse comportado con ella como idiota. Se quejo, pero pronto sintio tener que explicarle, rapidamente corrio a alcanzarla, sentia que si no la alcanzaba ahora antes de que llegara a su habitacion, entonces jamas la alcanzaria.
Corrio rapidamente cruzando la casa y llegando a las escaleras la vio ir por el pasillo. Subio las mismas y al llegar al pasillo ya era tarde, ella estaba en si habitacion y este una vez mas habia sido tan idiota de ponerse a pensar en vez de ir tras la mujer que amaba. Se sintio un inutil, un perdedor... Una vez mas ella se iba y mas tarde se hiria no solo de su vista, sino totalmemte de la casa y para siempre. Ya resignado a perderla una y otra vez, Sebastian entendio que por mas que la quisiera a ella y solo a ella, quiza todo se daba de aquella manera porque ella no era suya y no lo seria jamas. Le dolio en el alma, pero al parecer, era como tenia que ser, camino hacia su habitacion, y cuando estaba por ingresar a su habitacion sintio una puerta abrirse y Carina no salia de su habitacion, salia de la de Fran, ella... ella jamas habia llegado a su habitacion. Carina lo observo con la mirada aguada y Sebastian sintio que su corazon le dio un salto.
Camino a ella a paso largo hasta tenerla a escasos centimetros y luego de observarla se extendio a tomar su cintura muy cerca de el, luego la levanto recargandola contra la pared y acariciando su mejilla levanto una lagrima y susurro:
-Te amo Carina, te amo con toda mi alma ¿que acaso no lo ves? -Carina estaba sorprendida por la iniciativa de Sebastian, pero no pudo negar que la suavidad de su voz le hizo cosquillas desde el estomago haciendo eco hasta la planta de sus pies. -Hablame Carina, hablame por favor... -Suplico Sebastian, acariciando su mejilla con la de ella, rozando su nariz con la de ella y relamiendose su labio inferior. Carina perdio toda su conciencia al verlo saborear su labio y no pudo despegar la mirada de su boca.
-Carina... Carina quiero besarte ¿puedo hacerlo? -Pregunto este arrimandose contra ella, quien estaba total y completamente acorralada contra su cuerpo y la espalda helada por el extraño frio de la pared, pero sintiendo su cuerpo arder... 
-Beseme, beseme por favor... -Le pidio ella y de sus ojos bajo su mirada hacia su boca y suspiro. Sebastian la sintio suspirar cerca de su boca y la reclamo uniendo su aliento junto al de ella y saboreando su dulce sabor a paz.
Se unio a su cuerpo reclamanfo calor y se abrazo al hombre que amaba con necesidad. Sintio sus dientes chocar con los suyos levementr y de pronto su lengua la acariciaba, Carina se sentia volar y Sebastian en el cielo junto a un angel que habia caido a salvar su vida de una fosa obscura y helada.
-Yo tambien te amo Sebastian, por vos me costaba llevar esos habitos, te necesitaba... -Sebastian suspiro aliviado y muy conmovido con lo que ella le decia. Era bueno escucharlo decir de su boca, el la necesitaba y queria que ella estuviera segura de lo que sentia.
-Es bueno saberlo amor, tambien te necesito mucho, Franchesca y yo te necesitamos... -Desafiaron miradas y ella cerro los ojos en cuanto el acariciaba su cuello con la punta de su nariz y besaba la suave y delicada union de la base de su cuello. -Te necesito amor, te necesito Carina... Casate conmigo. Por favor.. -El pecho de Carina subia y bajaba de tanta adrenalina, en su vida habia sentido tanto tanto amor, tanta pasion y deseo y se le hacia muy dificil pensar ante la situacion.
-Carina, necesito que me respondas por favor. ¿Te casarias conmigo? -Sebastian agarro su rostro entre sus manos y la hizo mirarlo. Sus ojitos brillosos y la incosnciencia que el mismo le hacia sentir. Sus ojitos hinchados junto con sus labios quienes mordio hacia segundos. Ella lo observo al fin con conciencia, y se sentia feliz y liberada de una pesada mochila quenla hacia libre... el hombre que ella amaba ¡La amaba! Levanto una mano y acaricio su rostro, sintiendo su piel bajp las yemas de sus dedos tratando de convencerse de que era real. 
-Estoy aca mi cielo, estoy aca con vos, responde Carina ¿te casas conmigo? -Se sonrio y ella sentia qie el corazon lr danzaba dentro del cuerpo. 
-Claro que me caso con vos mi amor, si es lo que mas quiero. -Y termino por sonreir. Sebastian respiro con alivio y se sonrio junto a ella. 
-Te gusta hacerme esperar y volverme loco Ehh.. -Le murmuro junto a sus labios y la alzo para llevarla en brazos a su habitacion.
Durmieron juntos toda la noche, Sebastian le habia prometido mas niños y una familia amorosa, pero mas que eso, prometio abrazarla y sostenerla toda la vida. 
FIN ♡

Bueno, bueno hice lo que pude desde mi celu, voy a tratar de subirles asi jaja. Las amo mis beias. Bye :*


lunes, 8 de junio de 2015

"Carita de Ángel"

Capítulo 3:

-¡¿SE FUE?! -Se sorprendió Sebastian, levantándose de la mesa -Pero, ¡¿como?! ¡¿A donde fue?! ¡¿porque?! -Preguntó Sebastian con desesperación. El cura dobló los brazos y lo miró con reproche.
-¿Y vos preguntas como y porque? ¿Acaso sos un ignorante Sebastian? -Se quejó con enojo. Sebastian arqueó las cejas sorprendido.
-¡¿Y vos que sabes?! Yo a vos no te dije nada... -Sol rodó los ojos, Segundo se rió y Diego meció su cabeza.
-No tenes remedio Sebastian... -Segundo no podía dejar de reír.
-¡Ay Sebastian querido! Jamas me imaginé que te atreverías... -Meció su cabeza con humor.
-No le festejes sus estupideces, Carina esta quien sabe donde ahora, mas que confundida y su vida arruinada, ¡le arruinaste la vida! Es el colmo... -Sebastian extendió los ojos.
-Lo peor que es que la pobre Carina es la que se siente mal por esto, y el que tiene la culpa, ¡sos vos Sebastian! -Afirmó el cura.
-Pero... -Intentó defenderse.
-¡No! ¡No Sebastian! ¡La besaste! Sabías que ella es una mujer consagrada solo a Dios ¡Y la besaste! ¿Y encima tenes el descaro de preguntar porque escapa? -Se quejó Sol doblando los brazos también, se notaba estar muy enojada.
-Pero Sol, ella, yo... -Trató.
-¡No! ¡No hay excusas! Carina hizo lo que mejor le salió, ella seguro que se vio obligada a abandonar su vida como novicia, había destrozado sus hábitos... -Se quejó Sol con bastante decepción hacia su primo.
-Encima es la única vida que ella conoce, el mundo es muy distinto a lo que ella ve y vive a diario... Dios la acompañe y guíe su camino. -Se preocupó el padre Diego.
-Bueno, bueno. Tampoco puedo dejar que ataquen así a mi amigo, si él la besó y ella lo acompañó hasta el punto de montarla en un escritorio, es porque ella también estaba de acuerdo con lo que estaba pasando... -Dijo Segundo con seguridad, Sebastian lo señaló.
-¡Eso, eso! Yo no fui ningún abusivo, yo no la obligue, ella, ella me siguió en el beso y... -quedó en silencio unos segundos y luego se lo vio sonriendo como idiota -Que beso tan... maravilloso. -Suspiró. Segundo se rió a carcajadas y por ende, Diego y Sol lo segundaron. -¡Que! ¿De que se ríen? -Seguían riendo.
-No seas ridículo ella era una novicia, no es que la trate de tonta, pero si es inocente e inexperta todo fue conspiraciones tuyas, quizá si sienta cosas por vos, es mujer y ser humano ¿entendes? -Dijo Sol con enojo nuevamente, Sebastian rodó los ojos.
-Tengo-tengo que ir a buscarla, ¡si eso! -Se levantó de la mesa.
-Es un tarado, jugó con ella. ¿Y encima quiere ir a buscarla? -Segundo apretó su mano, le dio un suave beso y meció su cabeza.
-Es mejor que no te metas mi cielo, estas cosas pasan por algo ¿Si? -Sol apretó los labios formando una finita línea y lo miró a los ojos.
-Las cosas pasan porque Dios así lo dispone, pero tampoco podemos vivir de impulsos.
-Jamas vi a Sebastian tan nervioso e inseguro, es mi mejor amigo... -Diego frunció los hombros y suspiró. Segundo rió y Sol junto con él.
-¿Estas seguro amor? -Este asintió con gracia.
Sebastian subió hacia arriba a su habitación, tomó sus pertenencias pensando en ella una y otra vez. Llegó a la puerta, la abrió y presionó el botón del ascensor para bajar del piso en donde se ubica su Pent house, pero cuando estaba por dejar bajar el ascensor gruñó y se bajó para ingresar en su casa nuevamente con la roja vergüenza furiosa.
-¿No ibas a buscar a Carina superman? -Se burló su hermano mayor Diego.
-Si, la cosa es... ¿En donde? -Sol, Segundo y Diego rieron aún mas tentados. -¡Vamos! ¡Ríanse! ¡Ríanse total a quien va a volver loco Franchesca si no la traigo es a mí! -Todos callaron... -¡Si! ¡Eso! -Asintió.
Sebastian golpeó las manos con enojo, se rascó la nuca y suspiró no sabiendo como remediar su condición, si no le devolvía a Franchesca la compañía de su maestra la niña ¡Lo volvería loco! Y él también se volvería loco sin ella. Ya lo había aceptado.
-Podes ir a hablar con la madre superiora, seguro ella podría darte algún dato... -Acotó Sol y Sebastian se sonrió ¡Claro! ¿Como no se le había ocurrido antes? Corrió de nuevo hacia la salida, pero esta vez sin retractarse bajó y subió a su importado pensando en ir al colegio de Franches por información y no se iría sin ella.
~~~
-¡Centro de Buenos Aires! ¡No puede ser que tenga que ir hasta allá por ella! ¿Porque se vino tan lejos eh? ¡¿Porqué?! -Se quejaba Sebastian mientras la reverenda reía, lo contrario a Fran quien lloraba junto a Anabel.
-Tráigala Sr. Estevanez, si la trae le estaré eternamente agradecida se lo aseguro... -Sebas iba a contestar pero Fran saltó a su regazo.
-Prometeme que vas a traerla... Traemela papito por favor. -Dicho eso, la niña se acurrucó en sus brazos y siguió llorando.
-Oh Fran, no me hagas esto hija... -Le pidió Sebastian mas que comprometido en el caso.
-¡Prometelo papi prometelo! -Le impuso Fran y este miró hacia Anabel como pidiendo ayuda, luego a la reverenda y luego a su nena nuevamente.
-Pero hija... -Suspiró Sebastian -¿Entre Ríos? ¿Por que tan lejos? ¿Por que? -Preguntó con cansancio y la reverenda se rió para decirle:
-Carina ganó una beca universitaria, ella es muy inteligente, pero se decidió por el noviciado y en ser docente de niños. Poco a poco vi crecer a Carina como maestra y a su hija junto a ella como su alumna... Carina y Franchesca armaron un vínculo muy especial y no pude separar a Carina de ella... Ahora veo porque dios permitió que tal amor creciera, su futuro estaba escrito y ustedes tienen que ser felices, juntos. -Terminó de escribir sobre el papel y se lo entregó a Sebastian quien suspiró y tomó el papel, si era por él habría propuesto casamiento desde que la vió por primera vez, con sus ojitos color miel y su piel que parecía ser suave, ahora el sabia que lo era, tan blanca como la luna.
-Voy a ir a buscar a Carina, y de donde sea la voy a traer ¡A rastras si es necesario! ¡Por amor de dios! -Se quejó con humor y todos rieron. -Pero Fran, vas a tener que quedarte acá en el cole lo que dure el viaje ¿si chiquita? -La nena asintió.
-Papito si lo que queres, lo hago pero si me traes a Cari de vuelta... -Sebastian negó queriendo responder pero ella lo interrumpió -Si me traes a mi Cari me quedo a vivir acá papi, te lo pro...
-¡Pero...! -Dijo Sebastian y meció su cabeza -Yo no quiero nada de eso Franchesca, ya deja de decir pavadas hija, necesito que alguien te cuide porque esa provincia no queda dándole vuelta a la cuadra ¿entendes? -La nena asintió arrepentida.
-Yo pensé que vos querías que me quede acá para siempre... -Sebastian se sonrió.
-Franchesca, mi cielo papá te ama y siempre voy a estar con vos ¿entendes? Pronto se va a arreglar todo. Voy en busca de tu Cari. Vuelvo pronto mi chiquita... -Sebastian la abrazó fuerte y besó su frente. -Portate bien... -La nena asintió.
-Vos también papi, cuidate. Te amo. -Sebastian rió.
-Te amo muchos mas mi cielo. -La nena lo vio salir de la habitación a su papá y se abrazó a Ana.
-Ojalá el Sr. Estevanez pueda encontrarla. -La reverenda asintió.
-No hay otro lugar a donde ella vaya a ir... Liliana, su madre y sus tres hermanos varones Pablo, Damian y Gabriel viven allí. Carina extrañó siempre a su familia, ella esta ahí. -Dijo convencida y le guiñó el ojo a Fran, ella se tomó de la mano con Anabel. -Vayan a merendar.
-Si reverenda -Ambas salieron un poco más animadas.
~~~

Sebastian llegó a la ciudad de La Paz con una enorme esperanza de encontrar a esa hermosa y dulce mujer que su hija tanto amaba y que él, con el pasar del tiempo, aprendió a amar.
-Mi preciosa Carina, espero verte cariño... -Murmuró Sebastian observando el ingreso a la ciudad.
Cuando llegó a la dirección del papel que la madre superiora le había dado hacía ya dos días de viaje en auto, llegó. La madre de Carina le abrió la puerta, pero él solo dijo que era un amigo y que quería darle una sorpresa, para su suerte Liliana no lo cuestionó y lo llevó hacia en donde ella se encontraba.
Carina observaba la nada sentada en el escalón de la entrada y él aparecía detrás sonriente de haberla encontrado, su belleza se escondía detrás de los hábitos de una vida que no eran para ella, no, no lo era.
-¿Te casas conmigo? -Susurró Sebastian no encontrando su voz, y Carina se dio vuelta al verlo allí.

-¡Señor Estevanez por amor de dios! ¿Que hace acá? -Preguntó muy sorprendida y se paro rápidamente estilizándose la falda.
-Vine... a disculparme. -Dijo algo decepcionado de que ella no lo haya oído cuando tenía la valentía de apenas murmurar su real razón por la que estaba ahí.
-¿Disculparse? ¿Por que señor? -Preguntó ella alzando las cejas desentendida. Sebastian sonrió al ver su bondad, el había arruinado su vida y ella aún lo trataba con esa suavidad y dulzura. Ella le devolvió una reacción desentendida, pero Sebastian solo la alcanzó para abrazarla.
-Pequeña loca, me tenías tan preocupado. Vine a buscarte. Fran y yo no vivimos sin vos... Volve, por favor. -Le rogó y Carina respiró profundo. -Perdoname, perdoname por haber arruinado tu vida, lo lamento enserio, pero hice lo que sentía. -Terminó y ella se inquietó mirando para todos lados, luego miró su hora y tragó saliva.
-¿Quiere tomar un té conmigo? -Dijo bastante nerviosa, Sebastian asintió y le ofreció su brazo, ella no dudó en amarrar su brazo con el suyo y caminaron hacia la cocina. -¿Quiere té o... alguna otra cosa? -El meció su cabeza.
-Lo que vos quieras, yo voy  a acompañarte a vos... -Carina asintió.
-¿Que es lo que quiere de mí? -Preguntó directamente, pero sin dar la cara. Sebastian se refregó las manos y suspiró.
-A vos. Fran y yo te necesitamos. Anabel también te extraña mucho... Creo que no tendrías que haberte ido de esa manera. -Le reprochó con cariño Sebastian y ella asintió dando la razón.
-Se que hice mal en irme sin decir nada, pero necesitaba alejarme de la ciudad... Volver a casa, tratar de rearmar mi vida, ¿entiende? -Sebastian asintió arrepentido.
-Si, no sabes cuanto lo lamento, pero si te duele tanto dejar tu vida, ¿porque lo hiciste? -Carina se sonrió.
-Porque ya no era de Dios, porque mi mente y mi corazón deseaban otra cosa muy diferente a lo acordado con el hábito, porque mentía a mi Dios y eso es pecado. No era lo que sentía, no es culpa suya, no es culpa de nadie, en todo caso fue mi culpa, ya paso... -Se resigno Cari sin levantar la vista.

-Una mujer se dispone a tomar los hábitos renunciando a todo hombre, consagrándose solo para Dios... Y vos me estas diciendo que deseas otra cosa... El amor a Dios no se pierde, usted ¿se ah enamorado de alguien entonces? -Cari abrió los ojos atrapada en esa pregunta que tan por sorpresa la tomó -Respondame por favor... ¿Esta enamorada? -¿Acaso ella estaba escuchando miedo en su voz?
-Sr. Estevanez usted y yo sabemos que no tengo porque responderle esa pregunta... -Sebastian suspiró.
-Si tiene razón, lo lamento. Es solo que necesitaba saber porque tomó la decisión de irse así de esa manera...-Carina rió.
-Fue una decisión personal, oh vamos Señor, no tengo porque dar explicaciones de lo que haga con mi vida, no me haga más preguntas por favor... -Sebastian suspiró y luego asintió sin ganas.
-Al menos me hace el favor de venir a ver a Fran ¿una vez más? Aunque sea despídase de ella, por favor... -Carina suspiró y luego asintió.
-Esta bien, por todo el amor que recibí de mi consentida alguna vez, voy a ir a despedirme. -Sebastian la miró sorprendido.
-¿Enserio Carina? -Ella asintió. -Oh mucha gracias, no sabes cuanto te lo agradezco. -Ella meció su cabeza sonriéndose.

-No tiene nada que agradecerme, amo a Fran y lo hago por ella. -Sebastian asintió.
-Podemos salir ahora mismo para Buenos Aires, es que dejé a Fran en el colegio y es viernes, ella tiene que salir por el fin de semana. -Carina asintió. -¿Tiene como volver? -Ella asintió.
-Puedo pagar un boleto de vuelta a casa. -Sebastian negó.
-Usted no va a gastar ni un centavo más. -Ella sonrió.
Luego de unos minutos de hacer los bolsos, Carina y Sebastian emprendieron viaje hacia capital. Iban con muchas ansias por parte de Sebas, pero con mucha inquietud de parte de Cari, no por estar yendo, sinó por estar con Sebastian, él era el ser más incomoda la ponía en el mundo, lo amaba y eso no cambiaba en un viajecito de unos días, estaba muy presente en sus rezos y en sus pensamientos a diario, además de ser el dueño de su corazón.
Sebastian en cambio, mas que encantado de compartir ese momento, la observaba cuanto podía, un rato pensó haberla escuchado cantar en un breve momento en que la radio estaba encendida, pero luego el viaje fue corto y silencioso yendo de noche. Carina se ofreció a manejar, pero él se negó a aceptar asique termino durmiendo todo el resto del camino.
~~~
Al llegar, Sebastian ingresaba a la casa con Carina en brazos , quien dormía plácidamente, y el botones del edificio a su lado con los bolsos. Franchesca bajaba junto con Sol de la mano, la nena iba vestida para ir a sus clases cuando los vieron.
-¡Por dios! ¿que le pasó? -Se acercó Sol preocupada, Sebastian meció su cabeza con rapidez.
-Shhh, sh, sh. No le pasa nada solo duerme, esta cansada. -Franchesca suspiró aliviada y se sonrió dándole un beso en la frente a su amada Cari, cosa que la hizo despertar.
-Ou, ¿que paso? ¿Me desmayé? -Se sobresaltó sorprendida y Sebastan rió.
-No. Solo te dormiste y te traigo cargando desde el auto. -Terminó el mismo con humor.
-¡¿Que!? -Se quejó y miró a su alrededor que estaba elevada en el aire. Levantó la vista y Sebastian observó su expresión, ella congeló su mirada, ambos se desafiaron hasta ser interrumpidos.
-Hay pero que bonitos se ven, quiero que se den un beso... Daaaale Cari ¿no queres darle un beso a mi papito? -Cari se ahogó en una tos y Sebastian la bajó de entre sus brazos algo, bastante, incómodo.
-¡Por amor de Dios! -Se sobresaltó Carina y Sebastian miró a Fran con enojo.
-Basta Fran, no seas maleducada... -Carina y Sol lo miraron con enojo. -¡Que!
-Es mi sobrina... -Se quejó Sol.
-Fue mi alumna... -Le recordó Carina.
-Lo se de memoria, y así quedo mi pequeña hija ¡Una malcriada! -Se quejó este. -Es mejor que vayas a descansar. -Aseguró a Carina con severidad y luego le dió un beso y un abrazo a Franches. -Que tengas un lindo día en la escuela mi cielo, esta tarde papi te va a ir a buscar para que estes con Cari ¿si? -La nena asintió. Luego se acercó a Sol y le besó una mejilla. -Se buenita y llevala vos, porque estoy más que cansado. -Ella rodó los ojos riendo y asintió. Emilio llegaba de la cocina.
-¡Señor! ¡Ya llegaron! ¿Como le va Señorita Carina? -Se acercó a ella y le estrechó la mano con cariño, ella asintió amablemente hacia el mayordomo.
-Muy bien Emilio, gracias. -Se sonrió.
-¿Quieren una taza de café?
-Bue, hasta luego, vamos princesita. -Dijo extendiendo la mano a la chiquita y tomó su mochila. -Saluda preciosa. -La nena sintió.
-Chau Carina, chau Emilio. -Saludó la pequeña moviendo la manito y se fueron. Sebastian esperó hasta que cerraran la puerta y se giró a ver a los otros dos detrás de él. Emilio levantó una ceja y este le meció su cabeza.
-No un café, porque quiero que la Srta. Carina duerma, una taza de chocolate caliente, o té porque hace frío... Lo que ella quiera, pero no café, tiene que descansar no agarra insomnio. -Emilio asintió y se quedó mirándola junto con Sebastian.
-¿Señorita? -La incentivó y ella se alejó de Sebastian para verlo. -¿Le preparo algo? -Ella meció su cabeza.
-Un té- -Terminó Sebastian y Emilio asintió petrificado frente a ellos quienes se desafiaban con miradas, el hombre suspiró observándolos y Sebastian despegó mirada con Carina algo aireado para mirar a su mayordomo. -¿Emilio? -Este lo miró sonriente pero al ver su rostro respiró, asintió y se fue.
-¿Sr. Estevanez? -Lo llamó y Sebastian no tardó en mirarla, Carina se hipnotizó con su mirada una vez más y este levantó su mentón para preguntarle:
-¿Me decías Carina? -Dijo este, pero ella no respondió. -¡Carina! -Trató nuevamente de llamar su atención.
-¿Que es lo que vamos a hacer? -Él se sonrió.
-¿Vamos? No... No te entiendo Carina -Ella asintió.
-No... No se que voy a hacer estando acá.
-En algún momento vamos a tener que dejar de mirarnos así... -Carina frunció el entrecejo y Sebastian se rió. -No porque este mal, sinó porque es muy evidente... -Siguió riendo y comenzó a caminar escaleras arriba. -Emilio va a decirte donde vas a dormir linda, nos hablamos luego. Descansá que pronto llega Fran. -Carina suspiró.
-Pero... -Quiso hablar, pero él ya no estaba.
~~~
-En cuanto me desperté te vi llegar, pareces un angelito de sueños... -Se sonrió Carina abrazando a Fran.
-Vos sos un angelito Cari, te extrañe mucho, pero te ves diferente, ya no sos como antes ¿no vas a volver a ser mi hermanita Cari? -Preguntó con inocencia. Carina negó.
-No preciosa, ya no soy una novicia, ahora solo soy una chica más de la ciudad. Pero te sigo queriendo exactamente igual que antes e incluso mas mi cielo... -La abrazó  la nena la correspondió.
-Yo tambien te quiero mucho Cari, mucho, muchito. -Respondió la nena. -No te vayas Cari, no me dejes acá sola por favor. -Suplicó la nena pegada a ella con fuerza.
-De eso quería hablarles... -Dijo Sebastian interrumpiendo en el lugar. -Tengo una propuesta para hacerte Carina, ojalá aceptes. -Se sonrió y ella enarcó sus cejas confundida.
-¿Propuesta dijo? -Pregunto y Sebastian asintió.
-Una propuesta si, en si quizá es pedirte un favor... -Ella lo miro incrédula.
-¿Me pide un favor? ¿Usted a mi? -Sebastian asintió nuevamente -Bueno dígame, si puedo no voy a dudad en ayudarlo. -Este suspiró.
-Bien, fui muy optimista con mi decisión pensando que quizá aceptes... -Fran y Carina lo miraban ansiosas -¿Cari queres ser mi secretaria por un tiempo? -Carina abrió los ojos con sorpresa y Fran refunfuño.
-Pero... ¿No eras que ibas a pedirle que se case con vos? ¡Aysh! Los adultos mayores dan muchas vueltas y vueltas... -Se quejó la nena y Carina jadeó, Sebastian se puso escarlata de vergüenza.
-¡Por amor de Dios criatura! ¿Quien te da esas ocurrencias? -Se incomodó Carina y Sebastian bufo.
-Fran, basta hija. -Dijo mirando a la niña que bufó y luego miro a Carina -Bueno, ¿que decís Cari? ¿Me harías ese favor? -Ella se inquietó tomándose las manos nerviosamente.
-Pero, ¿porque yo? ¿Que pasó con su secretaria? -El se sonrió.
-Mi secretaria esta embarazada y se toma licencia porque se acerca su fecha de parto, eh... ¿Que decís Cari? -Ella meció su cabeza indecisa -Por favor... -Le suplicó. Ella se enterneció con su cara y sonriéndose asintió.
-Y si me lo pide así, no puedo negarme. -Sebastian y Fran rieron.
-¡Siii! ¡Ahora mi Cari no se va a ir! -Decía Fran con emoción, ella sabía que esa sería la oportunidad perfecta para concretar un plan que había tramado con su mami.
~~~
El fin de semana pasó y llegó el lunes, Sebastian se veía mas que entusiasmado con que Carina trabajara con él, pero aún seguía incómodo con que ella no terminara de entender que él estaba extendiendo su estadía ahí, con ellos porque quería retenerla.
-¿Señor? -Lo llamó y Sebastian volvió de su ensueño.
-Si, Carina, ¿que pasa? -Respondió él sonriéndose y mirando sus jeans anchos y su camisa rara, ella tenía una manera de vestir un poco devastadora de imagen como para mirarla como mujer, ella era discreta y poco femenina, como ignorante a la moda y buen gusto actual. Sebas recorrió su figura una vez mas comenzando desde los pies, hasta su cintura y los últimos cabellos de su cabeza. Cuando Carina noto que la estaba observando se ruborizó y levantó una ceja.
-¿Cual es su problema? Ya le había dicho que no encajaba acá... -Sebastian meció su cabeza y frunció el entrecejo.
-No digas esas cosas, sos preciosa y joven, y atractiva y... Tan vos. -Dijo Sebastian, pero cuando la inquieta y sorprendida Cari iba a responder, Franchesca había ingresado a la oficina y paso por debajo del escritorio de Sebastian apareciéndose de sorpresa.
-¡Bu! -Dijo la nena con una sonrisa en su rostro.
-¡Ah! -Se sorprendió Sebastian, Carina sintió su corazón latir con fuerza por la adrenalina del susto.
-Ay criatura, ¿quien te enseña a ser tan... sorprendente? ¿eh? -Dijo la mujer con una sonrisa divertida.
-¡Vos me enseñas Cari! -Se abrazó a ella luego de haber saludado a su padre.
-También tuve algo que ver con sus enseñanzas... -Dijo Sol ingresando con un sonrisa iluminada y el claro color verde manzana le quedaba genial de cabeza a pies.
-Sol, ¿que pasa? ¿Que hacen acá? ¿Te portaste bien no Fran? -Dijo Sebastian acercándose a su prima y sospechando alguna travesura de Fran, Carina la saludo también.
-No nada de eso, todo esta mas que bien y mi princesa se comporta mas que bien, venimos por Cari... -Dijo ella con alegría y luego la miró.
-¡¿Por mi?! -Preguntó Carina muy sorprendida y Sol asintió notando que tenia toda su atención.
-Si Cari, por vos. Necesito que me acompañes -Miró a su primo. -¿Me la prestas Sebas? -Sebastian se sonrió y asintió.
-Claro -miro a Carina -Es hora del almuerzo, denle de comer no se vaya a poner anémica, la necesito -Terminó el mismo y Sol asintió acompañada de Fran. 
-Bien, vamos, vamos tiuchis que se hace tarde... -Decía la nena y tiraba del brazo de Carina con muchas ansias.
-Hasta luego. -Saludó Carina y salió junto a su hija y su prima.
-Chau preciosa. -Dijo Sebastian para él en cuanto supo que ella no lo iba a escuchar.
~~~
Carina la miró a Sol con confusión y luego a Fran, parecía estar algo enojada.
-¿Atractiva? ¿YO? -Preguntó Carina y hasta le causaba confusión. -¿Yo? -Repitió probando la palabra.

-¡Si! ¡Si vos Cari! Vamos, no seas vueltera, son solo unos pequeños cambios, vas a quedar preciosa, una mujer necesita tomar decisiones y hacer cambios en su vida... -La nena las miraba de acuerdo -Y digamos que tu indumentarias es muy cómoda si, pero, am, no es adecuada para la secretaria del dueño de la marca automotriz líder, ¿o no? -Cari revoleó los ojitos y meció su cabecita.
-Bueno, puede ser, pero yo le dije al Señor que no estaba para estas cosas, yo no...
-Vaaamos Cari, hace lo que la tia te dice, se buenita... ¿Por mi? -Preguntó la pequeña de rizos dorados y ella se sonrió.
-Que compradora que sos... -Suspiró y cerró los ojos y luego las miró sonriendo. -Esta bien, me... voy a... Hagamos lo que ustedes quieran, total no van a dejar de insistir ¿No? -Ambas negaron y tiraron de ella hacia el primer local de una marca femenina de ropa reconocida.
~~~

Luego del almuerzo, Sebastian tuvo una extensa reunión que le había llevado casi toda la tarde, venía cansado y con ganas de que el horario laboral se terminara de una bendita vez, pero cuando ingreso a a ofcina, una preciosa mujer, rubia platinada, su bello pelo sedoso, sus largas piernas blancas y delicadas, una figura de ensueños y un conjunto de oficina que le quedaban de bien contorneando cada centímetro de esa cintura y de esos...
-Disculpame, ¿te cono...? -Se cayó Sebastian cuando la vió tan concentrada viendo los papeles.

-¿Carina? ¿So-sos vos?-La chica levantó la mirada y se ruborizó al instante para sonreír
-Si, soy yo...

CONTINUARÁ...

Hola, am: Disculpenmé, lo único que me pasa es que NO tengo mi propia compu, entonces me cuesta mucho terminar de escribir, pero FALTA UN SOLO cap. asique, ya termino. Gracias por acompañarme en estas locuras que se me ocurren ¿si? Gracias, las super amo y espero que les siga gustando lo que escribo. Mil besos, abrazos y Sonrisas :)

jueves, 21 de mayo de 2015

"Carita de Ángel"

Capítulo 2:

Cuando Sebastian había logrado que la nena se familiarizara con él, Fran ya estaba más que entusiasmada con eso que él le había dicho "formar una familia". Cuando llegó el momento de que los padre vinieran a buscar a las niñas el viernes a la salida, Sebastian era el primero en llegar, cosa que llamaba la atención de Cari, la novicia no sabía que era lo que él se proponía, si tener algo a cambio de ella y solo estaba haciendo buena letra o si la amaba honestamente, pero eso cambiaría en ese mismo momento.
-Madre superiora, yo necesito hablar con el Sr. Estevanez ya que Franchesca es mi alumna, tiene que tener muchas cosas en cuenta. -Dijo con la mejor seguridad que su adrenalina le dejaba demostrar, ¡ella estaba mintiendo! La madre superiora aceptó aquello y salió en cuanto el papá de Franches tocó la puerta.
-Pase por favor Sr. Estevanez, antes de que se lleve a su hija necesito hablar con usted... -La seriedad de aquella hermanita puso a la defensiva a Sebastian, pero, ¿que es lo que le haría una novicia? Él se sonrió amable.
-Si claro, dígame... -Cari suspiró escondiendo la inquietud que generaban sus manos y levantó su mirada fría y amenazadora.
-Mire Señor, solo dios sabe que es lo que realmente se propone usted al volver... -Anunció Carina, cuando bajó la mirada el Sr. Estevanez la estaba mirando mas que sorprendido -Pero, no vaya a lastimar a Franchesca... -Suspiró inquieta -Cuando ella llegó al internado yo recién comenzaba a ser maestra y no podía ser más de lo que soy, pero cuando conocí a su hija... -La novicia se sonrió con amor -Yo aprendí a amar a esa nena... ¿Entiende? La cuide como si fuese mía -Sebastián sonrió y asintió. -Entonces que usted venga y juegue con la felicidad de ella a mi... -Se toco el pecho y Sebastián se acercó a ella. Carina levantó la mirada y él apoyó una mano sobre su hombro. Rápidamente todos los sentidos del cuerpo de aquella mujer... ¡Si! bien dicho, mujer, se concentró en esa parte de su cuerpo y ella no pudo despegar la mirada de esos hermosos y grandes ojos color negro intenso.
-Yo amo a mi hija, y créame cuando le digo que cometí el peor error de mi vida al haber permitido que el tiempo pasara de esa manera. Pero entendí y volví dispuesto a casarme con mi novia y darle la familia que se merece a mi hija... -Cuando terminó de decir "novia" todo el autoestima de Cari cayó sobre ella golpeándola a una realidad muy diferente de la que ella se había fundido en los ojos de aquel hombre. Carina se alejó de él mirando su hombro y Sebastian alejó su mano rápidamente pasándose su mano sobre la parte inferior de su cuello inquietamente. Carina no pudo evitar ver ese movimiento suyo muy atenta y él asintió.
-Lo lamento, em le aseguro que solo pienso en la felicidad de mi hija y nada más que en ella. -Carina asintió aún mas inquieta.
-Bueno, mejor así. Voy en busca de Franchesca. -Sin decir más salió del lugar y cerró la puerta. Caminó unos pasos y se recargó sobre una pared sintiendo su respiración mas inestable de lo que que era normalmente. Dejó perder su mirada en los recientes recuerdos y suspiró, pronto cayó en la cuenta de su realidad y jadeó con sorpresa.
-¡Por el amor de dios! -Se tapó la boca. -Yo no... ¡No! ¡No puedo no! -Negó y justo llegaba Anabel.
-¡Acá estabas! ¿Ay que pasa Cari? ¡Estas bien? -Preguntó su compañera algo preocupada por su estado, pero Cari asintió rápidamente sin darle tiempo a pensar o imaginarse algo.
-Ella no esta diciendo la verdad... -Dijo Fran interrumpiendo los pensamientos de Cari quien arqueó las cejas al mirarla, ni siquiera había notado que ella venia junto a Anabel.
-¿Porque decís eso Fran? -Preguntó Ana sonriente, ¿acaso esto le causaba gracia?
-Estas rara Cari, le tiemblan las manitos, mira... -Le dijo la niña y le tomó una mano, Cari quien se sonrió nerviosamente y negó.
-Que ocurrencias mi consentida, vení vamos que ya llegó tu papá a buscarte. -Dijo tomándola de la mano y llevándola hacia la dirección en donde un muy sonriente Sebastian recibía a su hija.
-¡Papito! -Exclamó la nena y corrió a los brazos de su padre. Pronto Sebastián la tomó entre brazos y la abrazó para darle un fuerte beso y abrazo.
-¿Como esta mi chiquita hermosa? -Preguntó aún muy emocionado y ella se sonrió.
-Muy bien papito, ¿vamos a irnos a casa ya? -Él asintió.
-Hay una habitación la casa que espera tu llegada... -La nena abrió los ojos con sorpresa y entusiasmo a la vez.
-¿Tengo mi propia habitación? -Sebastián se rió.
-¡Por supuesto que si! Esa habitación la arregló tu mamita para vos y jamás nadie la tocó, Emilio la mantuvo en perfecto estado como si jamas te hubieras ido de la casa...Tengo muchas sorpresas que te traje de mi viaje  ¿Estas lista mi chiquita? -La nena asintió rápidamente y se bajó para tirar del brazo de su padre.
-¡Vamos! ¡Vamos papi ya quiero llegar a casa! -Dijo con entusiasmo.
-Hasta pronto hermanitas. -Saludó Sebastian y ellas sonrieron en respuesta luego de que Fran les regaló un fuerte y cariñoso beso. Anabel se quedó mirándolo y Carina bajó la mirada muy inquieta.
-Ahora, por decir nada más... ¿A que no es atractivo el papá de Fran? -Se animó a decir Anabel con gracia, pero Cari se sorprendió y meció su cabeza nerviosamente.
-¡Por amor de dios Anabel! ¿como decís esas cosas? -Escapó, pero Ana levantó una ceja con humor.
-Bueno, yo decía nada más... -Rió.
~~~
-¡Papito! ¡Mira que linda es mi habitación! -Exclamó Franchesca, Sol y Sebastian se rieron con emoción.
-Me alegro que te guste mi chiquita, porque acá es en donde vas a dormir cuando vengas a casa, hasta que ya vivamos juntos definitivamente... -Sebastián casi se golpea por eso, no hizo falta ya que Sol lo hizo por él. Sebastián frunció los hombros.
-Algún día voy a tener que decírselo... -Murmuró, pero ¡Fran lo escucha todo señores!
-¿Que es lo que tenes que decirme papito? -Sol rodó los ojos y caminó hacia afuera.
-¡Vení princesita que te sigo mostrando la casa! -La llamó y la nena salió tras ella distraída. Sebastian suspiró con alivio, estaba enterado de que su pequeña era muy celosa y esto debía sobrellevarlo muy tranquilamente, con muchísima calma...
~~~
Luego de llevar a Franchesca al Zoológico, Sebastian la llevó al parque y a comer a Mc Donalds (cosa de la que después se arrepintió porque Franchesca estaba más que emocionada con volver algún otro día), al fin volvieron a la casa.
-¿Estas contenta mi chiquita? -Preguntó Sebastian, notando que llamarla de esa manera se le había vuelto un hábito, pero ese hábito era muy lindo.
-¡Muy bien papito! La próxima tenemos que ir a ver los delfines porque hoy no estaba dispuesta la función... -Sebastian se rió.
-Disponible, no estaba disponible la función y si, te prometo que vamos a volver para ver a los delfines. -La alzó abrazándola.
-Señor, chiquitina ¿como les fue en la salida? -Preguntó amablemente.
-Muy bien Emilio fue una hermosa experiencia... -Emilio se sonrió.
-Si lástima que no pudimos ver a los delfines... -Sebastián asintió -Si, pero te dije que vamos a volver y así va a ser... -Ella asintió y quiso bajar, su padre la bajó.
-Bueno señor, ¿le apetece una taza de café? -Sebastian negó.
-No gracias Emilio, ¿llamó Segundo, Sol o alguna otra persona? -Este negó y pronto sonó el teléfono.
-Pero, ahí esta alguno de ellos Señor... -Se sonrió, Sebastian alzo un dedo señalandole que él atendería y también sonó el timbre, Fran no dudó en ir a abrir la puerta.
-Buenas tardes... -Dijo la castaña con una gran sonrisa frívola, Sebastian llegó con interés y se quedó frío al verla parada en el umbral de la puerta.
-Buenas tardes, ¿y usted quien es? -Preguntó Fran muy segura.
-Mercedes un gusto, vos debes ser la famosa Franchesca ¿no? -Se adentró a la casa y Franchesca la miro con extrañeza.
-Si soy yo... -Miró hacia atrás y Sebastian volvió de su estado de congelamiento.
-Mercedes -Dijo viéndola ingresar y se acercó a Sebastian, cuando quiso darle un beso él le corrió la cara levemente -Te presento a mi hija, Franchesca. -Dijo y la nena se acercó a él pidiendo que la alzara, Sebastian la alzó y la mujer asintió con una actitud un tanto extraña.
~~~
Sebastian se removía inquieto mientras Carina lo fulminaba con la mirada con Franchesca en brazos quien lloraba desconsolada.
-Franchesca yo... -Quiso acercarse.
-¡No! -Dijo Carina en acto sobre protector y se levantó llevando a la nena del lugar. Sebastian dejó que se la llevara ya que, luego de dos semanas, no pudo contenerse a decirle que dentro de dos días él estaría casado con esa mujer que terminó siendo la más odiosa de todas.
-Ca-ari mi-i pa-api-ito se va-a a ca-asar con e-esa ma-ala -Llorisqueó y Carina la abrazó con los ojos cristalizados conteniéndose a llorar junto con ella.
-Pero mi amor, eso es lo que hacen las personas cuando se quieren -La nena negó.
-Pero yo no quiero que él se case con ella, porque ella no me quiere... Además, yo quería que mi papito se case con otra persona.. -Cari se sonrió y la miro con interés.
-¿Ah si? ¿y con quien? -Preguntó y la nena se removió pensando si decirle o no. -Vamos mi consentida, vos sabes que podes decirme lo que quieras... -La nena asintió mientras ella le limpiaba las lágrimas de la carita.
-Yo quiero que mi papi se case con vos... -Dijo un poco más relajada y Carina se quedó quieta.
-¡Por el amor de dios nena! ¿Que clase de ocurrencias son esas? Tu papi ya tiene una novia, y con ella va a casarse, tenes que entenderlo Fran, yo se que te duele mi cielo, pero ella va a ser tu nueva... -Decía con buena intención hasta que Fran la interrumpió aireada.
-¡NO! ¡Nunca! ¡Ella no va a ser mi mamita nunca! -Dijo y salió corriendo. Cari suspiró con desánimo y se quedo mirando la puerta ¿como es que una mujer puede ser tan odiosa? "¡En cuanto tenga la oportunidad voy a dejar a esa mocosa interna al otro lado del país!" escuchó que le decía a otra persona por teléfono "Y si vos abrís la boca, te va a salir muy caro lo entrometida, monjita..." Cari entendía el porque de no querer que su papá se casara con esa víbora, desde aquella vez que esa mujer la amenazó luego de encontrarla escuchando lo que decía en esa conversación. Definitivamente el Señor Estevanez no sabía con quien iba a casarse.
~~~
Los días pasaron volando y Sebastian se veía acomodándose el saco del simple traje que se puso para la ceremonia de civil, que era lo único que iban a celebrar junto con Mercedes. Se arregló el nudo de la corbata y suspiró desde el estómago. No, no estaba feliz pero ¿porque no? Se suponía que iba a casarse con la mujer de sus sueños, era el mejor día de su vida... ¿porque se sentía vacío? ¿Franchesca sera...? La nena no hacía más que reprochárselo y enojarse con él, no quería ver a su novia y le faltaba el respeto en cuanto podía.   
Salió y luego de un breve viaje en auto, llegó hasta el colegio en donde Fran se encontraba ya que era día de clases.
-Mi chiquita... ¿no te vestiste todavía? -Franchesca negó y se lanzó a sus brazos. 
-No quiero, no quiero ir papito, no quiero ver como ella nos separa... -Sebastian alzó las cejas desconcertado hacia la actitud y las palabras de su chiquita.
-Mi chiquita, nadie me va a separar de vos, siempre vamos a estar juntos... Yo te amo Fran, yo siempre voy a estar con vos ¿acaso papá no te había prometido eso? -La nena asintió.
-Pero ella es mala, no me quiere... Yo tampoco la quiero, yo quiero que te cases con Cari, yo solo la quiero a ella... -Dijo la nena y saltó de sus brazos corriendo hacia la puerta. Carina apareció por la puerta y lo observó.
-Lo lamento, no se de donde sacó esa ocurrencia, yo voy a tratar de ayudarlo pero no la obligue a ir, conozco demasiado a mi consentida como para saber que esta muy angustiada con esto... Lo lamento, usted debe estar ocupado y yo...
-No. Tiene razón, mi hija sufre y yo también me pongo mal, la amo y lo que menos quiero es verla así... -Miró hacia su alrededor y luego a su reloj. -Sera mejor que me vaya, ¿me hace un favor? -Dijo acercándose a ella, a tan solo unos pasos de distancia la observó asentir y la sorprendió tomando su mano -Cuide mucho de mi chiquita por favor, ella no se merece estar así, pero yo no puedo abandonar mis compromisos por sus caprichos, por favor... -Le rogó. Carina volvió a asentir suavemente y alejó su mano quien aún cosquilleaba con las sensaciones que le dejaba el contacto.
~~~
Ya en el registro civil, solo unos cuantos estaban allí, Sol, quien se habían casado con Segundo, que había estado secretamente enamorados, Emilio y su hermano el padre Diego. Por otro lado, Mercedes venía acompañada de un joven quien decía llamarse su primo y su horrorosa madre. Sebastian observaba a Mercedes, ella era una mujer realmente atractiva y perfecta, pero era frívola y tenía una actitud rara y que él desconocía sobre ella. Frunció el entrecejo pensando, observó a Sol quien parecía estar rogando por un milagro, pasó su mirada por su amigo Segundo quien seriamente miraba al frente, y a su hermano Diego quien mecía su cabeza con desconformidad.
-Señor Sebastian Estevanez, ¿podría firmar acá por favor? -Señaló el licenciado y Sebastian se congeló pensando y repensando que hacer, de pronto le entraron las imperiosas ganas de salir corriendo de ahí y respirar aire fresco. Se tomó el nudo de la corbata y miraba a su alrededor con inquietud, se estaba sofocando. Sol se sonrió en cuanto Mercedes levantó una ceja furiosa y presionó la mano de él. Sebastian se soltó de ella y caminó hacia atrás, en ese mismo momento se vio a si mismo corriendo desesperado por encontrar una salida o alguna otra puerta que lo sacara de esa realidad de la que, tarde se había dado cuenta, no quería para él.
-¡SEBASTIAN! -Lo llamaron por detrás y este frenó al escuchar ese tono de voz. -¡Sebastian espera! -Se quejó ella y este caminó hacia ella. -¿Acaso me estas plantando Sebastian? ¿EH? -Se quejó y lo empujó con enojo. Él se sorprendió al ver su reacción -¡Ah bueno! ¡Lo que me faltaba! ¡Seguro que es por esa mocosa malcriada que no te deja dar dos pasos en paz! -Este levantó una ceja y se acercó a ella con expresión de asco.
-Lavate la boca con jabón y lavandina antes de habar sobre mi hija ¡¿ME ESCUCHAS O NO?! -Se enfureció y ella abrió los ojos tomada por sorpresa. Ni se molestaba en preguntarle si estaba bien ¿y con esta mujer quería casarse? ¡Pero por amor de dios! Se sonrió al recordar quien decía eso muy seguido, pronto se vió riendo como bobo al recordar esa mujer que tan lejos estaba de su alcance y ahí recordó la reunión que Franchesca tenía hoy. 
-A la mierda con todo esto, tengo una reunión de padres, chau. -Dijo riendo a carcajadas como nunca y salió corriendo del lugar. Camino al estacionamiento se desanudó la corbata molesta que llevaba presionándole el cuello desde temprano y le marcó a Sol al celular.
-Hola, se canceló el circo pueden irse de ahí cuando quieran... -Ella rió.
-Ya nos fuimos en cuanto tu adorada prometida ingresó al salón como una fiera sin enjaular -Rió un poco más y él junto con ella.
-Bien, ¿a que hora era la reunión de padres de mi chiquita? -Quiso saber impaciente. 
-Y ya empieza, tenes diez minutos para llegar. -Sebastian sonrió.
-Suficiente, nos vemos prima, saludos. -Colgó y se adentró en la autopista para llegar a la reunión de padres de su hijita.
~~~
Todas las mamás y los papás (dependiendo quien vino por cada nena) tenían a sus pequeñas sobre las piernas, pero una vez más y como era costumbre ya para Fran, este año también estaba entre las piernas de su maestra. La pequeña suspiró con melancolía y miró hacia la puerta con tristeza.
-El proyecto consiste en que ustedes en casa, esas tardes de domingo aburridas en las que ellas están junto a ustedes ayuden con el crecimiento de la plantita... -Decía su maestra y seguía hablando sobre los planes de biología, pero su papito no estaba para escucharlo porque se estaba casando con la bruja de Mercedes. Tocaron la puerta y llamó la atención de todos los de la habitación que prestaban mucha atención.
-Hola, ¿llego muy tarde? -Dijo Sebastián y Cari se sonrió.
-¡Papito viniste! -Dijo saltando de sobre las piernas de Cari y corriendo a los brazos de su papá.
-Mi chiquita hermosa, llegué si, ya me estaba olvidando otra vez que lo más importante en mi vida eras vos mi cielo... -Dijo alzándola con sus grandes brazos y apretándola en un fuerte abrazo.
-Papito, me alegro mucho de que hayas venido... -Cari se emocionó al ver las lagrimas de Franchesca, ambos sumergidos en su hermoso abrazo. 
~~~
Cuando la reunión había concluido, Sebastian le pidió un momento a la maestra para hablar con ella a solas, Carina se ponía muy nerviosa con la sola idea de pensar en charlar a solas con él, pero aceptó.
Ambos llegaron a la dirección en donde la madre superiora los dejó conversar. Sebastian se apoyó sobre el escritorio y Carina lo observaba algo inquieta sin entender el motivo del encuentro.
-Bueno, usted dirá... -Dijo la novicia súper inquieta.
-Si, si claro. Bueno, antes que nada quería agraderle por todo lo que hizo, hace y seguro va a seguir haciendo por mi chiquita es algo que todavía no se como voy a pagarle...
-¿Pagarme? No todo se paga en este mundo Sr. Estevanez, cuide de su hija y así me lo compensa, ahora que se casó y tiene una familia...
-No. -Dijo este interrumpiéndola, Carina lo miró sin entender.
-¿No que, Señor? -Sebastian negó.
-No... no me casé. -Dijo muy directo y Carina se sorprendió ante su respuesta.
-No... ¿no? -Sebastián negó. -¿ENSERIO? -Se exasperó y Sebastián negó una vez más. -Lo siento, es que... es difícil de entender, usted parecía muy decidido esta mañana... -Sebastián sonrió amargamente y negó.
-Decidido no, ciego estaba. En fin, gracias a Franchesca fue todo, algún día voy a agradecérselo. -Se sonrió un poco más animado y Carina alzó la mirada.
-¿Por su hija no se casó? -Sebastián asintió.
-Por mi hija, y porque me di cuenta que no es la mujer que quiero para compartir mi vida... -Dijo ahora mirando hacia sus ojos, Carina respondió la mirada y juntos comenzaron a desafiarse no pudiendo apartar la vista del otro.
-¿Ah no...? -Sebastian negó.
-No. El tipo de mujer que me gusta es... inalcanzable para mí. -Dijo este y Carina frunció la frente confusa.
-¿Inalcanzable? -Aún no entendía, pero mientras razonaba concentrada en su mirada, no notaba que Sebastian se estaba acercando a ella.
-Prohibida... Como vos. -"¡Ya esta se lo dije!" Pensó Sebastián, y muy bien entendió ella porque pronto observaba que estaban demasiado cerca, aunque no podía alejarse de él, no encontraba voluntad, no podía ni quería.
-¿Pro-pro-prohibida? -Tartamudeó ella y él asintió.
-Muy prohibida, prohibida para mi como para todos... -Dijo y cerró los ojos cuando sintió que Sebastian acariciaba su mejilla, este se sonrió al verla dejarse llevar y levantó su mirada. -Y lo que mas me duele es que ella es excelente y única, no hay otra como ella y no puedo tenerla es...
-Frustrante... -Terminó ella y Sebastian asintió sonriente.
-Si, muy frustrante. ¿Como sabías? -Ella meció su cabeza y corrió la miraba pero Sebastián esta vez no quería dejarla escapar, quería una respuesta, aunque él ya lo sabía, se delataba sola.
-No, no. Yo no sé, decía porque me imagino... -Sebastian negó.
-No mienta, es pecado señorita... Picarona. -La burló sonriéndose y ella se resistió, pero no pudo negarse a sonreír. Suspiró al notar que las manos de él estaban sobre su rostro, puedo sentir como la enorme mano izquierda acariciaba su pómulo y el borde de su mejilla suavemente con movimientos suaves y semicirculares, mientras la izquierda le rodeaba la otra mejilla y le bordeaba la mandíbula hasta llegar a su labio inferior. -Esa mujer es hermosa, perfecta y todo lo que necesitamos mi hija y yo para vivir. Todo... -Y al finalizar, la observó con los ojos cerrados, con la respiración dificultosa, los miembros del cuerpo rendidos y ese rostro angelado todo relajadito. Bordeó una vez más su labio inferior y suspiró en cuanto ella abrió la boca para suspirar, cosa que empeoró los sentimientos de Sebastián, estaba por embarrarse, por perderse, podría arder en el infierno por esto...
-Si sigue así, puede arder en el infierno... -Sebastián se sonrió. -Pero tambien son todo lo que ella necesita,  -Aspiró con emoción y sonrió.
-Entonces vamos a arder en el infierno.  -Anunció y reafirmó su cintura con su brazo. Con la perplejidad de sus ojos se dejó llevar hacia sus labios, tan suaves y cálidos como miel. Él no estaba equivocado, eran los labios mas suaves y dulces que él había sentido y probado en su vida, y eso que aún seguían petrificados. Sebastián bordeó sus labios con la punta de su lengua y ella suspiró moviéndolos junto a los de él y abandonándose al beso. Sebastián sintió como su cuerpo se removía y temblaba entre sus brazos y la siguió suave y dulce a su propio ritmo, como en un compás de música romántica, con suavidad y pura dulzura, como lo era ella.
Cuando se animó a arrimar su lengua, ella lo dejó explorar y eso enloqueció a Sebastian. Dejó su cintura tomando sus brazos y rodeándolos en su cuello y reafirmando el mando de su cintura tan chiquita la movió unos centímetros.
-¿Que es todo esto...? ¿Usted sabe que esto esta mal..? -Sebastián negó.
-No, no. Nada esta mal, no. -Sin rendirse, tiró del paño que cubría su cabello y luego de tomarse unos segundos para observarlo presionó sus labios otra vez. Carina se sentía aprisionada a él, no podía negarse a lo que estaba sucediendo, a lo que le pasaba, a lo que sentía. Lo amaba, lo amaba a él y solo a él, a él y a su perfecta y consentida hija.
-Aléjate de esto Carina, venite conmigo, por favor... -Le rogó y ella meció su cabeza.
-Tengo una responsabilidad que asumí y una vida armada... No puedo, no puedo, no, no. -Decía agitada entre sus besos que la interrumpían. Sebastián frunció el entrecejo y levantó su mirada conectándola con la suya.
-Esta no es vida para una mujer tan maravillosa como vos, por favor... -Le pidió con necesidad, pero ella mecía su cabeza. -Te amo Carina, casate conmigo, se mi esposa... por favor. -Le pidió y volvió a aprisionar sus labios, Cari sollozó con trsiteza. Sebastián tomado por la pasión cruzó la línea de su cintura allegándose a sus muslos y alzándola hacia el escritorio.
-No, no, no, no, no Sr. Estevanez, no, no. -Dijo bajándose del escritorio y tratando de alejarse de él, Sebastian tomó su mano, pero ella tiró alejándose.
-¿Porque no? -Preguntó con la mirada brillante y triste.
-Porque no, no... -Meció su cabeza y salió corriendo de allí. Sebastián se mordió un labio y se presionó la frente con lamento, ella dijo que no... No.
~~~
"Te amo" Carina caminó entre los pasillos depeinada y con los ojos hinchados, "casate conmigo" varios la pararon para preguntarle si estaba bien pero ella no paraba a responder, "se mi esposa" no podía escuchar nada, su cabeza solo repodrucían las últimas palabras de él "por favor" 
-¿ESTAS BIEN? -Anabel muy preocupada la ayudó a volver en sí sacudiéndola de los hombros, y fue ahí cuando Carina se dio cuenta que estaba en su habitación. 
-¿Eh? -Preguntó con la voz chiquitita.
- ¿Que pasó? ¿Porque estas así Cari? ¿Alguien te hizo algo? -Preguntó Anabel seguido y Carina levantó la vista para observarla. Anabel vió la tristeza de sus ojos y no se atrazó mas a abrazarla mientras ella comenzaba a llorar y a sollozar con fuerza.
-Lo besé, lo besé, lo besé, lo besé... -Murmuraba sin parar y con la culpa que la carcomía por dentro.
~~~
El padre Diego, veía acercarse a la pobre Carina de una mano aquel amanecer y notaba su rostro amanecido sin dormir, los ojos hinchados, ella estaba mas que exhausta... y su ropa ¡¿Que es lo que sucedió?!
-Carina... ¡Por dios hija! ¿Que pasó? -Se asombró y ella meció su cabeza con tristeza.
-Perdonemé padre, porque eh pecado y esta vez las consecuencias, no me dejan volver atrás... -Se lamentó ella y el padre Diego frunció el entrecejo sin entenderla. -Me voy a confesar para poder volver a casa... -¿A casa? el cura asintió siguiéndola.



CONTINUARÁ...

miércoles, 20 de mayo de 2015

"Carita de Ángel"

Capítulo 1:

La niña de rizos dorados y ojos color café se extendió sobre el marco con sumo cuidado de no ser descubierta, y a su lado, su confidente y por supuesto mas consentidora maestra, Carina, la novicia.
Ambas miraban hacia adentro del cuarto en el que suelen estar las pertenencias de todas las niñas del internado y allí estaban las dos pequeñas arpías buscando lo que Fran les había hecho creer que era un secreto.
-Vamos, vamos Candela apúrate que puede llegar Franchesca. -La niña de cabello lacio y obscuro asintió, hacia la otra castaña rizadita.
-Si pero yo la abro... -Hablaban sobre la caja.
-¡No! ¡Yo la abro! ¡Dejame abrirla Candela! -Candela, siendo mas alta, estiró sus brazos sobre su cabeza alejando la caja de Bárbara.
-¡No, no! ¡Yo la agarré yo la abro! -A todo esto de su pequeña discusión, Franchesca reía tomando la mano de su amada Cari.
-Shh, no vaya a ser que descubren nuestra broma bromera Cari... -La novicia no pudo vitar reír -¡Shh! -Le recordó la niña, y ella se tapó la boca asegurando silencio. Anabel llegó detrás, la otra novicia y mejor amiga de Cari.
-¿Ya cayeron? ¿Eh, eh? -Interrumpió.
-¡Shhhhh! -La callaron ambas.
-Franchesca les hizo creer que era secreto, ellas ahora están... -Y justo cuando Cari le contaba a Ana lo que pasaba, las nenas tiraron de la caja y pronto se caía el contenido en sus cabezas.
-¡Ahhhhh! -Se asquearon al sentir como se removían los bichitos a su alrededor.
-¡Eran lombrices! Estúpida Franchesca, ¡nos mintió! -Se quejó la otra.
Franchesca no podía parar de reírse, Cari tampoco, la felicidad de su pequeña consentida era suficiente para ella, y Ana trataba de dejar de reírse para poder entrar a retar a las niñas.
-¿Viste como le caminan las lombricitas Cari? -Sin parar de reír.
-Si preciosa... -Rieron y ella alzó a la nena pensando en llevarla. -Vos te encargas de esto, ¿no Ani? -Su compañera asintió.
-Si Cari, ¡AH! Se me olvidaba, vino la Señorita Sol, esta acá afuera, quiere verte Fran... -Franchesca se bajó de los brazos de Cari de un salto.
-¿Vino mi tiuchis? ¡Vamos, vamos Cari! -Decía tirando de su mano, ella reía. -Seguro que trae noticias, sobre mi papito... -Cari vio el rostro de Franchesca antes de que ella volviera a tirar de su brazo y notó la ilusión y esperanza en ellos, ojalá al Sr. Estevanez se le diera de volver.
¿A que clase de padre se le ocurría abandonar a esta pequeña criatura tan hermosa, dulce, sensible e inteligente como lo era Franchesca Estevanez? Solo a ese desalmado padre. Pero ya la iba a escuchar el tal Señor ese por jugar con los sentimiento de una pequeña que encima acababa de perder a su madre, dejándola huérfana. Carina suspiró, había tomado a Franchesca un cariño muy diferente al que le tenía a todas las otras nenas, porque el día que Fran llegó al internado, no solo venía triste y asustada, sino que también sola y abandonada por su padre, su único tutor,ella era la única de todas las nenas que no tenía mamá. Su tía Sol Estevanez, prima del Sr. Estevanez, quedó a cargo del emporio familiar, ya que Diego, hermano del padre de Fran, se había consagrado a Dios y era el cura del pueblo.
Carina llevó a Fran hacia la dirección en donde siempre se recibían a los pad... parientes. Una vez allí, la nena saltó en brazos de la morena mujer que siempre traía, una peluca y atuendos de colores diferentes.
-¡Tía pelucas! -Festejó la niña con su graciosa manera de llamarla, y se removió en sus brazos mientras la mujer la abrazaba con emoción y cariño.
-Oh mi Princesa, ¿como estuviste eh? -La nena se limitó a asentir y todos sonrieron al ver la emoción de Franchesca.
-Te extrañe mucho tiuchis,¿ porque no viniste antes? -Sol acarició el rostro de la pequeña y puso cara de angustia.
-Estuve muy ocupada princesa, esta semana fui a un viaje que me tomó mucho tiempo, pero apenas volví ayer y no perdí tiempo en venir a verte, también te extrañe mi cielo. -Dijo abrazándola, y Cari pudo ver sobre los hombros de la nena, que la mujer tenía los ojos cristalizados y al borde del llanto.
-Franchesca, tu tía Sol, vino a darte una noticia muy importante. -La nena miro a la madre superiora y luego de pasar su mirada por Cari terminó en la de su tía.
-Cuando no venías, pensé que ya te habías cansado de tener que venir a verme... -Dijo la pequeña y eso bastó para que su tía dejara ir sus lágrimas, Cari no puedo evitar emocionarse, ella fue testigo de la tristeza de la nena en todo este tiempo.
-¡Oh no princesita! Yo si quería, si fuese por mí vivirías con vos, pero eso no fue posible porque tu papi decidió que estuvieras interna, tuve que hacer ese viaje y enserio te extrañe Frenchu, dejame decirte algo... -Ella acomodó a la pequeña emocionada entre sus piernas, y acariciando su rostro habló -Tu padre, el tío Diego y yo te amamos Princesa, y aunque yo tenga que irme de viaje... escúchame bien ¿si? -La nena asintió con interés -Ya no vas a pasar mas los fines de semana en el internado... -La nena la miró con sorpresa y confusión. Carina extendió los ojos muy sorprendida y algo alarmada con eso.
-¿Porque decís que ya no voy a pasar los fines de semana en el colegio tiuchis? -Preguntó la nena.
-Porque... Mañana llega de su largo viaje... ¡Tu papá! -Dijo emocionada, Carina se tapó la boca y Franchesca tomó el rostro de su tía entre sus manos, y preguntó:
-¿Enserio tiuchis? ¿Viene mi papito? -Preguntó la pequeña sin creer y su tía asintió con felicidad.
-Si mi princesita viene tu papito y esta vez se queda acá ¡con vos! -Franchesca se sonrió.
-¡¡Si!! Viene mi papi, ahora no voy a estar mas sola, ahora voy a tener papá. -Dijo la nena y comenzaron a llorar ambas de alegría.
Pero por más que sea una enorme alegría, pensar que pasaría dos días menos sin su pequeña consentida, entristecía levemente a Cari. Aunque, verle el rostro de felicidad a Franchesca nomas le sacaba cualquier emoción negativa, todo era mejor si ese hombre volvía, ya que Franchesca sería mas que feliz y él hasta se casaría y podría darle una mejor vida a la pequeña.
-¿Escuhaste Cari? ¡Vuelve mi papá! -Dijo la nena y ella se extendió a alzarla para abrazarse junto a ella.
-Si mi nenita consentida, escuché perfectamente, me alegro mucho de que vuelva tu papi -Dijo Cari, y si era celos lo que tenía, se había ido con la felicidad que veía en los ojitos de su nenita consentida.
~~~
Por la noche, llovía con fuerza y Franchesca además de ansiosa, estaba asustada por la tormenta. No muy convencida de lo que vaya suceder, hizo a un lado las frazaditas y caminó hacia la puerta. A un costado de las residencias del colegio, había un cuartito, en el que Franchesca iba a "pensar" pero realmente, la fé de la pequeña, la llevó a ver a esa persona que le había dado la vida, y a través de ella, se resguardaba un ángel de la guarda, su mamá Ivana.
-¿Mami? ¿Estas mamita? Aparece, por fis... -Pedía la nenita entre susurros para no ser descubierta.
-Acá estoy mi carita de ángel... -Dijo la mujer de rizos rubios y hermosos ojos verde mar se sonreía al verla llegar, Franchesca era su viva imagen.
-¡Mami! -Dijo la nena, y saltó en sus brazos sentándose en sus piernas y abrazándola. Cuando Ivana aparecía, todo el lugar se volvía de un perfecto y hermoso blanco como su precioso vestido. Franchesca la hizo mirarla. -Mami... Hoy vino la tía pelucas a decirme que mi papito viene mañana... Y como vos podes ver y saber todo, yo quería preguntarte... -Decía Franchesca entre dudas.
-Yo puedo ver todo lo que te pasa y vaya a pasarte a vos mi carita de ángel, tu tía Sol vino a decirte que tu papi va a venir y voy a decirte un secreto ¡así de grande! -Dijo estirando los brazos con emoción, la nena la miraba con mucho entusiasmo. -Tu papi, ya está acá en Buenos Aires y no ve la hora de que amanezca para venir a verte... -Franchesca se sonrió.
-¿Enserio mami? -Su madre asintió -Entonces mi papá si me quiere ¿no? -Ivana frunció el ceño.
-Mi amor, tu papá es la persona que más te ama en todo este mundo y creéme, él también te extrañó ¡un montonazo! -Dijo ella sonriente al ver la esperanza crecer en los ojos de Fran. -Pero ¿no ibas a venir en la mañana? Vamos, anda que Cari ya esta preocupada porque te estas tardando en ir a su habitación... -Decía referidas las veces que Franchesca temía a las tormentas y salía corriendo hacia la habitación de la novicia.
-Bueno mami, ¿pero puedo hacerte una última pregunta así de chiquitita? -Preguntó la nenita cerrando un ojito y mostrando los dedos unidos mostrando un tamañito. Ivana entrecerró los ojos.
-Mmm voy a pensarlo... ¡Si podes hacerme una preguntita! -Dijo ella abrazándola y haciéndole unas cosquillas, luego de reír, preguntó:
-¿Mi papito es muy lindo mami? -Ivana se rió.
-Tu papito... ¡Es el papito mas lindo de todos! -Dijo y la nena rió.
-¡Si! Bueno voy a irme antes de que me descubran... Chau mamita. -Le dio un beso en la mejilla y se bajó de sus piernas.
-¡Franchesca! -La llamó y la nena la miró. -Cuando vayas a despedirte de tu papi mañana, hacelo de esta manera... -La madre de la nena besó su palma y luego la extendió soplando sobre ella. La nena simuló tomar el beso volador y lo presionó sobre su corazón.
~~~
Cuando llegó a la habitación en la que dormía su amadísima Cari, cerró la puerta y se encontró con la hermanita sentada sobre su cama leyendo ¿leyendo?
-¡Franchesca! ¡Por amor de dios mi cielo! ¿Que haces acá? -Preguntó luego del susto de verla llegar, pero cambió de expresión y se sacó los lentes para tomarla entre sus brazos.
-Me dan mucho miedo las tormenta Cari, ayúdame a dormir... -Se quejó la pequeña haciéndose una bolita entre sus brazos, ella se sonrió amargamente y la abrazó.
-¿A que es lo que le temes Fran? Nada puede pasarte mi cielo... -La nena se removió y alzó la mirada para verla a los ojos. A Carina se le oprimió el pecho al ver la inquietud de Fran.
-Tengo miedo, de que caiga un rayo y no me deje ver a mi papito... -Decía entre sollozos. La novicia negó mientras la mecía entre sus brazos.
-No, no mi cielo, no va a pasarte nada ni a vos, ni a tu papito, todo va a estar bien... -Cuando Franchesca volvió a alzar la mirada, observó su rostro.
-¿Enserio no va a pasarme nada, Cari? -Ella negó y la abrazó fuerte. Franchesca se removió y levantó la mirada una última vez.
-¿Que pasa Fran, porque me miras así? -Se inquietó.
-Tu pelo, es tan bonito... ¿Porque no lo muestras? ¿Porque no te pones ropa como la tía pelucas Cari? -La novicia suspiró largos, porque cuando Franchesca comenzaba a preguntar, no se cansaba de hacerlo hasta que se quitaba todas las dudas juntas.
-Poorque... Es así como tiene que ser, porque las mujeres se visten de una manera y las novicias, que nos consagramos a dios, dejamos de ser del mundo, nos apartamos para él. ¿Entendes? -Franchesca asintió pero, no tardó en estirar la mano y pasarla por un conjunto de mechas largas y lacias de ese castaño clarito.
-Me gusta tu pelo Cari, ojala llueva mas seguido así me asusto y voy a venir a verlo. -Cari se rió. Sabía que la nena no tendría que estarla viendo así, y menos a esas horas, pero la pequeña era su debilidad tan débil que si ella le pedía ver su cabello la dejaba aunque no pudiera. A Fran y solo a ella le daría lo que quisiera cuando quisiera, porque ella se lo merecía.
~~~
"¿A donde esta mi nena?" Se preguntaba una y otra vez Sebastian mientras llegaba, solo veía a su prima Sol y a su hermano Diego, pero a nadie más ¿A donde estaba Segundo? Ese tampoco había venido.
-¡Sebastian! -Festejó Sol al verlo llegar y lo abrazó. -Tanto que tardaste... -Le reprochó con cariño.
-Sol. ¿A donde esta ella? ¿A donde esta mi hija? -Preguntó alarmado mientras saludaba a Diego quien, muy severamente, rodó los ojos y lo reprendió.
-Durmiendo, como lo haría cualquier criatura a las dos de la madrugada. -Sebastián bajó la mirada algo decepcionado, realmente estaba ansioso de verla.
-Pensé que iban a traerla, que iba a estar esperándome... -Diego levantó una ceja con credulidad, Sol meció su cabeza.
-Mi Princesa duerme una sola vez y no hay con que despertarla nuevamente. -Dijo con humor, cuando Sebastian iba a responder a eso, alguien le tocó el hombro.
-Sebastian, ¿no vas a presentarme? -Preguntó con suma intensión, la chica estirada de una estatura modelo y el cabello lacio y castaño; Sebastián se removió extrañamente incómodo.
-Si, por supuesto. -Miró a su prima y hermano quienes miraban sin entender. -Prima, Hermano ella es Mercedes Oviedo, mi... novia. -Sol y Diego arquearon las cejas con sorpresa y la chica se extendió a saludar.
-Sol Estevanez. -Se presentó la prima de Sebastian no muy contenta con la manera de expresarse que tenía la mujer frente a ellos.
-Un placer. -Dijo ella y Sebastian sonrió con satisfacción.
-Bien, ¿vamos ya? Es que necesito ordenarme para volver a la oficina y volver a ver a mi pequeñita... Decime Sol, ¿ella sabe que vuelvo?
-Por supuesto. -Se apresuró a responder Sol y Diego meció su cabeza.
-Bien Sebastian, yo me tomo un taxi... -Sebastián negó la cabeza.
-No, no cariño, te llevamos. -Miro inquieto hacia Diego y Sol y caminó con ella de la mano, Diego abrazó a Sol por los hombros y meció su cabeza.
-Él no la ama, ojalá no sea tan ingenuo de darse cuenta tarde de eso... -Sol suspiró apretando los labios y ambos caminaron hacia la salida.
~~~
Al día siguiente, Franchesca caminaba rumbo hacia el recreo junto a Luna quien escuchaba atentamente como la nena le hablaba sobre su padre:
-¿Sabes Luna? Mi papito es el más lindo de todos los papitos... -Luna sonrió.
-Seguro que si Fran, aunque para cada una de nostras nuestros papás son los más lindos... -Candela y Bárbara que venían detras, ya pensaron en arruinar la felicidad de Fran.
-¿Vos pensas que tu papá va venir?-Dijo la rizadita y la cara de Fran se transformó.
-¡Si! Si que va venir mi tiuchis me lo dijo! -Las trató de convencer, pero Bárbara terminó:
-Entonces esperala sentada, porque no va a venir ¡nunca, Nunca! -Franchesca cargó sus ojitos y salió corriendo hacia el cuartito mientras las nenas se reían de ella. 
- ¿Mamita...? -La llamó y pronto su madre aparecía entre destellos de luz convirtiéndolo todo en inmensa paz.
-Mi carita de ángel esta llorando, ¿que pasa chiquita? -Dijo tomándola entre sus brazos.
-Mamita, Candela y Bárbara me dijeron, que yo podía esperar a mi papito pero que él jamas va a venir... -Ivana acarició su rostro, le dió un suave beso en la frente y la presionó en un abrazo fuerte.
-Mi amor, Candela y Bárbara inventan, tu papi si que va a venir... -Fran subió la mirada buscando esa honestidad en los ojos de su madre.
- ¿Enserio mami? ¿Enserio viene mi papi? -Ella asintió.
-Tu papá esta mas cerca de llegar de lo que vos crees... -Y al terminar lo dicho, alguien llamaba a la puerta con urgencia.
-!Fran! ¿Estas acá? -Se escuchó la suave voz de Carina y la niña se despidió de su madre mientras se esfumaba entre la ilusión y la realidad, y Cari ingresaba al cuarto por ella.
-Vamos Fran, alguien vino a verte. -Muy inquieta, Cari tomaba la mano de Fran.
-¿Es mi papá? -Preguntó, pero Cari tampoco lo sabía.
-No lo se pequeña, no lo sé. -Dijo aún mas inquieta y caminaron entre los pasillos rapidamente.
Cuando llegaron a la puerta de la dirección, la novicia se agachó quedando a la altura de la pequeña y la miró a los ojos.
-Pase lo que pase Fran, vos solo recordá que no estas sola, ¿si? -La pequeña asintió y le dió un fuerte abrazo antes de ingresar a anunciarla.
-Acá traje a la nena... -Dijo Carina viendo a un hombre con una postura muy fuerte y decidida les daba la espalda, la madre superiora se paro de su silla y caminó hacia la puerta. El Sr. Estevanez se dió la vuelta y no era mas que decir que: era precioso. Sus rasgos masculinos, tenía el cabello muy obscuro ondulado y su mirada negra y relajada. El hombre posó la mirada en la niña y luego en ella. Parecía haberse quedado congelado, la madre superiora le tocó un hombro a Cari y ella la miró inquieta.
-Es mejor que los dejemos a solas... -Carina asintió y ambas salieron, la novicia titubeó a la hora de cerrar la puerta, pero lo hizo al fin.
-Franchesca... Mi chiquita, ¿todavía te acordas de mí? -Dijo y la nena lo observaba con petrificación. Era normal, hacía dos años que no lo veía y ella estaba muy chiquita cuando él había decidido irse. La nena se tomó las manos nerviosamente y Sebastián extendió los brazos hacia la nena esperando por ella, pero Fran seguía sin entender, él era practicamente un extraño.
-Vení preciosa, se que me equivoqué al haberme ido, pero volví y no pienso dejarte de nuevo... -Eso llamó la atención de Franchesca, además de que realmente su papito era el más lindo de todos los papitos como su mami se lo había dicho. 
-¿Ya no vas a volver a irte? -El hombre meció su cabeza y la nena caminó hacia él tomando un poco de confianza. 
-Mi chiquita, no voy a volver a ir a ningún lado, perdoname Franchesca, me equivoqué al haberte dejado, pero vengo a remendar mis errores y darte la vida que te mereces... Yo te amo mi chiquita. -Dijo al fin y las lágrimas se le salían. Franchesca tambien se emocionó y se animó a acercarse un poco mas. Extendió la mano y acarició la mejilla de su papá. El hombre cerró los ojos sintiendo la caricia de su pequeña y ella se acercó para abrazarlo.
-Yo tambien te amo papito -Dijo al final y Sebastian suspiró enamoradísimo de la paz que le daban aquellos pequeños bracitos y se reprochaba internamente ¿como había sido capaz de dejarla alguna vez? Era todo lo que le quedaba de la única mujer que había amado en su vida, su verdadero amor. 
-Mi chiquita hermosa... -La abrazó con fuerza jurando jamas volver a dejarla sola.
-Papito... Papito ahora que volviste y estamos juntos ¿vas a dejarme volver a casa los fines de semana?
-Mi amor, ahora si vas a venir a casa porque te quiero solo para mi todos los fines de semana. -Dijo este y Franchesca lo abrazó fuerte de la alegría.
-Ahora si voy a ser como todas las nenas, ahora tengo al papá mas lindo del mundo! -Dijo contenta y él se rió abrazándola con fuerza. 


CONTINUARÁ...